Resulta que un día el mulá Nasrudín ingresó en un hospital. El cirujano que iba a operarlo, le dijo:
-Aquí creemos en la velocidad, y no nos gusta perder el tiempo. Al día siguiente de la operación deberá caminar por la habitación durante cinco minutos; al segundo día, media hora por fuera del hospital; al tercer día, una larga caminata de una hora. Aquí no perdemos el tiempo. La vida es corta y el tiempo es oro. Tenemos que ahorrar tiempo.
-Solo una pregunta: ¿le importa si durante la operación permanezco tumbado? –preguntó el mulá.
-Aquí creemos en la velocidad, y no nos gusta perder el tiempo. Al día siguiente de la operación deberá caminar por la habitación durante cinco minutos; al segundo día, media hora por fuera del hospital; al tercer día, una larga caminata de una hora. Aquí no perdemos el tiempo. La vida es corta y el tiempo es oro. Tenemos que ahorrar tiempo.
-Solo una pregunta: ¿le importa si durante la operación permanezco tumbado? –preguntó el mulá.
¿Adónde vais con tanta prisa? ¿Alguna vez habéis visto llegar a alguien a alguna parte? ¿Sabéis de alguien que haya llegado a algún sitio a todo correr, con impaciencia, con rapidez? Hemos oído hablar de algunos que han llegado parando, pero nunca hemos oído hablar de nadie que llegase corriendo.
Osho

Para triunfar en este mundo hay que ser un mentiroso. Pero entonces te pierdes a ti mismo. Triunfas en este mundo y te conviertes en un fracaso en el otro. Y finalmente, el otro es el que cuenta.


Tu confusión es la siguiente: que has estado escuchando a demasiadas personas que te han ofrecido consejos distintos. Y no digo que lo hiciesen con mala idea; lo hacen con buena intención, pero no muy conscientemente, de otro modo no te darían consejos. Te darían un punto de vista, una intuición, pero no un consejo. No te dirán qué tienes que hacer y qué no. Te ayudarán a hacerte más consciente de manera que puedas ver por ti mismo lo que tienes o no tienes que hacer.

